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Cómo cuidar el knitwear para que conserve su forma, tacto y estructura

08.10.2026·RECOMMENDATIONS

El tejido de punto necesita menos fuerza y más criterio. Lavar con cuidado, secar en plano y guardar doblado puede marcar la diferencia entre una prenda que envejece bien y una que pierde su forma antes de tiempo.

El knitwear puede parecer resistente por su peso o su textura, pero su estructura funciona de manera diferente a la de un tejido plano. Los puntos entrelazados le dan elasticidad y movimiento; esa misma flexibilidad exige cuidado.

La regla más importante es simple: antes de hacer cualquier cosa, lee la etiqueta específica de la prenda. La composición, el tipo de hilo y la construcción determinan qué procesos son seguros.

1. Lavar menos también es cuidar mejor

Muchas prendas de lana y mezclas de punto no necesitan lavarse después de cada uso. Airearlas entre puestas ayuda a reducir lavados innecesarios y limita la fricción que acelera el desgaste.

Cuando llegue el momento de lavar, sigue siempre la etiqueta. Si permite lavado en máquina, Woolmark recomienda utilizar ciclo de lana o delicado, agua fría o templada según la instrucción y un detergente adecuado para lana. Dar la vuelta a la prenda antes de lavarla también ayuda a proteger la superficie exterior.

2. Evita retorcer la prenda

Un tejido mojado pesa más y es especialmente vulnerable a deformarse.

Después del lavado, no conviene torcer ni estirar para eliminar agua. Presiona suavemente y, si es necesario, utiliza una toalla limpia para absorber humedad sin someter la estructura a tensión.

3. Secar en plano cambia todo

Este es uno de los errores más comunes.

Woolmark recomienda secar los sweaters y otras prendas de knitwear en plano, preferiblemente sobre una superficie limpia y fuera de la luz solar directa. Colgar una prenda mojada puede hacer que el peso del agua la estire en longitud y genere deformaciones en hombros.

Antes de dejarla secar, acomódala suavemente para recuperar sus proporciones originales. No intentes acelerar el proceso colocándola sobre radiadores o fuentes directas de calor.

4. Para guardar: doblar, no colgar

La misma lógica aplica cuando la prenda está seca.

Los tejidos de punto deberían guardarse doblados. Las perchas delgadas pueden marcar hombros y, con el tiempo, estirar la prenda. Si el knitwear tiene un peso importante, este efecto puede ser aún más evidente.

Para almacenamiento prolongado, conviene guardar la prenda limpia y completamente seca. Las manchas de comida y los aceites corporales pueden atraer polillas y otros insectos.

5. El pilling no siempre significa mala calidad

Las pequeñas bolitas que aparecen en la superficie se producen cuando fibras sueltas se agrupan por fricción. Las zonas con mayor roce —laterales, mangas, axilas— suelen mostrarlo primero.

Reducir la abrasión ayuda. También conviene evitar un uso excesivo de suavizantes, que según Woolmark pueden facilitar el movimiento de las fibras hacia la superficie en algunos tejidos de lana.

Cuando aparezca pilling, retíralo con una herramienta adecuada y movimientos suaves, sin tirar de las fibras.

6. La etiqueta siempre tiene la última palabra

No existe una única receta para todo el knitwear. Una mezcla de modal y acrílico puede responder de manera diferente a una prenda de lana merino, algodón o cashmere.

Por eso el cuidado premium no consiste en aplicar más productos o procesos. Consiste en intervenir menos, pero hacerlo correctamente.

Una buena prenda de punto está diseñada para acompañar el movimiento. El cuidado correcto permite que conserve esa intención durante más tiempo.

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