La historia real detrás del desfile de Alexander McQueen que cambió la moda para siempre

En el año 1999, durante la presentación de su colección primavera/verano, el diseñador británico Alexander McQueen cerró su desfile con una escena que quedó grabada en la historia de la moda.

La modelo y los robots

La modelo Shalom Harlow salió a la pasarela vistiendo un vestido blanco impoluto, estilo bailarina. Se colocó en el centro de una plataforma giratoria, cuando, de pronto, dos brazos robóticos industriales, tomados de una línea de ensamblaje automotriz, comenzaron a moverse a su alrededor.

Pero no estaban ahí como escenografía: en segundos, comenzaron a rociarla con pintura negra y amarilla, mientras ella giraba y reaccionaba como si estuviera entre el miedo y el éxtasis. El público quedó sin aliento. No era solo un desfile: era una declaración artística, emocional y provocadora.

¿Qué representaba?

McQueen estaba hablando del conflicto entre la belleza humana y el avance tecnológico, de cómo la moda también podía ser violenta, visceral, impredecible. Y lo hizo con una coreografía impecable que unió alta costura, performance y crítica social. Aquel vestido manchado se convirtió en una obra icónica.


¿Por qué esta historia importa hoy?

Porque recuerda que la moda no es solo apariencia, es expresión. Un acto creativo con el poder de desafiar, conmover y dejar huella. En Unbroken creemos lo mismo: lo que vistes puede ser una forma de hablar cuando no hay palabras.

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